No son pocos los búlgaros que en plena pandemia optan por unas vacaciones saludables, y el destino óptimo en este sentido son los balnearios de aguas termales y aire puro.
Jisarya o Hisarya, una pequeña ciudad meridional al pie de la cadena montañosa de Sredna Gora o Antebalkanes, atrae a los turistas durante el invierno con maravillosos hoteles y espás, donde las vacaciones se pueden combinar con una variedad de procedimientos curativos y tonificantes. En la actualidad, este popular balneario da la bienvenida a visitantes de todo el país a pesar de las restricciones adoptadas con vistas a contener la propagación de la infección por coronavirus.

En Jisarya y sus alrededores hay 22 manantiales termales. Las propiedades curativas de sus aguas eran conocidas ya por los antiguos romanos. La urbe fue fundada por el emperador romano Diocleciano y recibió su nombre: Dioclecianopolis, que ostentó en la Antigüedad. Fue diseñada con calles anchas y rectas, decoradas con estatuas de deidades, con hermosos palacios y villas para la aristocracia local, y en su centro se erguían las magníficas termas de mármol. Hoy en día, son de los pocos baños romanos mejor conservados de los Balkanes. Uno de los emblemáticos sitios de interés de Jisarya son los restos de la Puerta Sur de la ciudad, también conocida como Los Dromedarios. Se llama así porque a principios del siglo XX se rompió por la mitad semejando un par de camellos de una giba uno frente al otro.
Puede conocer más detalles sobre la ciudad de Jisarya, las atracciones turísticas y las oportunidades para unas vacaciones de espá en este balneario en el artículo “Jisarya: el agua que cura y rejuvenece” de la colección de Radio Bulgaria.
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